Volante coche clasico

Agrupaciones automovilísticas

En los últimos años, el mundo de la automoción ha experimentado un fenómeno conocido como la atomización de marcas, donde grandes grupos empresariales controlan varias marcas de coches bajo su paraguas. Un ejemplo claro de esto es el grupo Stellantis antes Grupo PSA, con sede en Francia, que incluye marcas como Peugeot, Citroën, DS Automobiles, Opel y Vauxhall. Del mismo modo, en Alemania, el Grupo Volkswagen ha crecido hasta incluir marcas tan diversas como Volkswagen Passenger Cars, Audi, SEAT, ŠKODA, Bentley, Bugatti, Lamborghini, Porsche, Ducati, Volkswagen Vehículos Comerciales, Scania y MAN, en Francia aparte del grupo Stellantis también esta el grupo Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi con marcas como Alpine, Dacia, Datsun, Infiniti, Lada, Mitsubishi, Nissan, Renault, Samsung, Venuncia, en grupo con mayores ventas mundiales es Toyota Motor Corporation con cinco marcas Lexus, Hino, Denso, Daihatsu, Toyota y participaciones en otras tres Mazda, Subaru, Suzuki que serán probablemente adsorbidas en un futuro, estos grupo además del americano General Motor con cinco marcas controlan el 80% del mercado. Estos gigantes automotrices han logrado crecer y dominar el mercado gracias a las sinergias que obtienen al compartir, proveedores de repuestos, tecnología, servicios mecánicos, plataformas de vehículos, redes de distribución y otros recursos. Al agrupar varias marcas, pueden reducir costes y aumentar su rentabilidad, algo que parece positivo desde un punto de vista empresarial, pero que también genera serios problemas para la competencia en Europa. Consecuencias actuales Las marcas más pequeñas o independientes que no forman parte de estos grandes conglomerados se encuentran en una posición muy complicada. No tienen acceso a las mismas ventajas, ya que no pueden compartir plataformas ni recursos, y se ven obligadas a competir con gigantes que controlan gran parte del mercado. Esto pone en peligro su supervivencia y puede llevar a la desaparición de empresas con una gran historia, como ocurrió con Pegaso, la mítica marca de camiones española, que fue absorbida por Iveco en los años 90. Un caso reciente y preocupante es el de SEAT, una firma emblemática de España. Aunque SEAT ha formado parte del Grupo Volkswagen desde 1986, la marca podría desaparecer en los próximos años debido a decisiones estratégicas del grupo. En septiembre de 2023, Volkswagen anunció que priorizará el desarrollo de Cupra, una submarca más joven y enfocada en vehículos deportivos y eléctricos, relegando a SEAT a un segundo plano. Esto nos recuerda cómo las grandes corporaciones automotrices pueden tomar decisiones que afectan gravemente a la economía y la identidad de un país. Subvenciones por trabajo En estos casos, los gobiernos europeos se ven atrapados entre la espada y la pared. Las grandes empresas automotrices crean miles de empleos directos e indirectos, lo que les otorga un poder significativo sobre los gobiernos. Cuando estas empresas amenazan con cerrar fábricas o reducir la producción en un país, los gobiernos a menudo se ven obligados a ofrecer subvenciones para evitar problemas sociales como el desempleo masivo. Un ejemplo de esto ocurrió en 2019, cuando Nissan cerró su planta en Barcelona, lo que generó una crisis económica y social en la región. A menudo, estos cierres se justifican por razones económicas, pero la realidad es que las grandes corporaciones controlan el mercado y, al final, son las que dictan las reglas del juego. Este modelo de mercado globalizado no solo afecta a las marcas y a las fábricas, sino también a los consumidores. Los grandes grupos automotrices, al tener tanto poder, pueden influir en las políticas y normativas de los gobiernos, enfocándose en sus beneficios por encima de las necesidades de las personas. La competencia es cada vez más reducida, y con menos opciones en el mercado, los consumidores pierden la capacidad de elegir entre distintas marcas y productos, lo que inevitablemente sube los precios. Alternativas para todos Entonces, ¿Qué puede hacer un país como España, que no dispone de grandes grupos automotrices propios para sostener su tejido productivo? Una solución sería fomentar la creación y desarrollo de empresas más pequeñas e innovadoras, centradas en nuevas tecnologías y vehículos más ecológicos. España podría invertir en energía limpia, electro-movilidad y en la creación de empresas locales que impulsen la transición hacia un futuro más sostenible. Además, sería crucial que el gobierno creara políticas que protejan a las empresas nacionales frente a la competencia desleal de estos gigantes internacionales. Otra medida importante sería promover la colaboración pública-privada para garantizar que las fábricas existentes en España sigan siendo competitivas en el mercado global. Al mismo tiempo, el gobierno debería apoyar a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) del sector automotriz para que puedan crecer y competir en igualdad de condiciones. Conclusión En conclusión, la atomización de marcas bajo grandes grupos automotrices está creando un mundo donde las reglas las dictan las grandes corporaciones, afectando la competencia, los empleos y el futuro de las pequeñas marcas. Los gobiernos deben actuar para proteger sus industrias nacionales y fomentar la innovación para garantizar un futuro en el que las personas, y no solo los beneficios, estén en el centro de las decisiones empresariales. Esperamos que esta información te haya servido. Seguiremos dando consejos que te solucionen tu día a día a pesar de las trabas que nos imponen continuamente en motoruiz.es 4o

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